CARLOS ARREDONDO-LA NAVIDAD DEL 2005, UN MILAGRO DE DIOS

Para Carlos Arredondo la Navidad del 2005, cambiaría su vida totalmente llenándolo de una paz suprema que nunca conoció antes en su vida. Como periodista, historiador e escritor se encaminaba a otra aventura dentro de su arduo trabajo sin imaginar que posteriormente su vida sufriría un cambio radical. Se describía su vida como un trotamundo de la vida dejando muchas veces a su familia a un lado para ejecutar su trabajo. En su andar periodístico su única compañera de siempre es su "úlcera" la cual contrajo en su incursión en la Guerra del Golfo Pérsico durante el año 1990-1991.

Arredondo era un sujeto locuaz con una personalidad jovial muy marcada que lo arropaba de pies a cabeza haciéndolo un periodista distinto y diferente. Este viaje a la Ciudad de Juárez en Chihuahua, México marcaría un preámbulo en esta nueva etapa de su vida. Se acercaba la Navidad y con ella todas esas bonitas emociones sentimentales que esta época cada año suele traer consigo. Carlos estaba ubicado en El Paso, Texas y diariamente tenía que efectuar el cruce internacional a través del Puente que une a las dos Ciudades Hermanas las cuales comparten sus actividades económicas, sociales y culturales.

Cada regreso de Carlos a Estados Unidos desde México sobre los diferentes Puentes Internacionales representaba un azote a la calidad humana que se reflejaba de manera inverosímil en una multitud de personas de bajos recursos que vendían diferentes artículos para subsistir dentro de este mundo muchas veces severo socialmente hablando. En cada regreso observaba a viejos, jóvenes, mujeres y hombres bajo un frió intenso vociferando al aire sus productos muchos de ellos hechos a manos. Este paisaje reflejaba las diferentes estructuras de la vida que muchas veces no se ven y que parpadean constantemente en las diferentes regiones de Ibero América.

Arredondo se disponía a visitar el Instituto Miltarizado de Juárez, México el cual tiene como fundamento y objetivo la educación militarizada en los jóvenes. Dicha institución marca un cambio radical en la educación académica que pretende concienciar a los jóvenes sobre los valores, la firmeza y la constancia que en un futuro se verá reflejado en su vida personal y la comunidad donde viven. Cierto día, Carlos se encuentra con una situación donde el tránsito para cruzar rebasaba los cientos de vehículos cosa que le dio el tiempo para observar más detenidamente la dinámica que a diario ocurre en ese lugar.

Sus ojos no podían creer lo que veían y la tristeza embargó su corazón. Era la lucha por sobrevivir ante la vida y llevar algún sustento a los hogares. Arredondo un hombre súper humanista se sintió miserable al no poder ayudar aquella gente humilde de aquel puente el cual le traía recuerdos vividos de la guerra y sus desamparados. Al cruzar el puente los recuerdos machacaban la mente de aquel hombre que se preguntaba que podría hacer para ayudar aquellas personas con un regalo el día de Navidad. Era lunes 22 de diciembre y solo faltaban tres días para celebrar la famosa llegada de la Noche Buena y la Navidad.

Carlos Arredondo durante la noche del 22 de diciembre no pudo conciliar su sueño pensando en las condicionares en que se encontraban aquella gente. Miles de preguntas y contestaciones se apoderaban de la mente de aquel hombre que se encontraba a miles de millas de su casa. Esa misma noche Carlos Arredondo doblo rodillas en aquel cuarto solitario de la "suite" donde se estaba alojando clamando a Dios que le diera la oportunidad de ayudar de alguna manera a la gente del puente.

OH DIOS, EN ESTOS MOMENTOS ME ENCUENTRO CLAMANDO A TI PARA QUE PONGAS TU MANO EN ESTE ASUNTO Y QUE DE ALGUNA MANERA ME DES LA OPORTUNIDAD PARA LLEVAR ALGUN PRESENTE A ESAS PERSONAS HUMILDES. ERES UN DIOS BONDADOSO Y DE BIEN BENDITO SEA TU NOMBRE MI CREADOR, AMEN.

El martes Carlos trabajó durante todo el día en una entrevistas en el Institito Militarizado de la Ciudad de Juárez y por la tarde de regreso volvió a ver el tumulto de gente de escasos recursos vendiendo sus productos. Una niña de ocho años se acercó a su carro para pedirle una limosna en medio de un frío cortante. La chiquitina tenía la más rica sonrisa que desvelaba los más bellos sentimientos de la vida. Aquella niña tenía algo especial en su mirada que cautivó Carlos Arredondo y este se quedó mirando fijamente a la chica.

Cuando Carlos metió la mano en su bolsillo para darle algunos dólares a la niña sus manos se contactaron con una gran fuerza celestial que invadió el puente. El tiempo se detuvo, Arredondo sintió como si viajara a la eternidad repasando cada parte de su vida. De momento se vio dentro del vientre de su madre y una voz le dijo: "Este eras tu Carlos Arredondo, yo té hize, soy tu Dios". Carlos no podía entender lo que pasaba y miraba para todos lados contemplando cada momento de su vida que pasaba delante de él como si fuera una película.

En un momento dado Carlos se ve el mismo comprando un boleto de la Lotería del Paso, Texas en un puesto de gasolina. Observó toda su transacción con la cajera del lugar y al salir pudo observar un gran letrero que prendía y apagaba aduciendo el gran premio en una torre en la parte derecha del puesto. Al volver a la realidad los carros que estaban detrás de él tocaban sus bocinas para que continuara su marcha, la niña ya no estaba, se había desaparecido. Carlos como un loco se bajo del carro para buscar a la niña y no encontró nada, le preguntó a unos hombres que vendían artículos y no había nadie con la descripción que él daba.

Cuando Carlos se miró la palma de la mano con la cual había tocado la mano de la niña había (6) números que parpadeaban como luz reluciente. Waoooo, que es esto dijo Carlos, al cruzar el puente paró su carro a un lado de la carretera y puso sus ideas en orden. Volvió y se miró la palma de la mano para ver si era un sueño lo que estaba viviendo pero los números estaban ahí todavía. En ruta hacia su aposento en un tramo de la carretera miró hacia su derecha y observó la misma imagen que había visto durante su letargo en el puente. No puedo creer esto: "dijo Carlos en su mente, buscó la próxima salida y llegó hasta donde estaba la torre que prendía y apagaba anunciando el premio de un millón de dólares.

Para sorpresa de Carlos era el mismo puesto de gasolina que había visto en su sueño, al entrar ufffff, amigos, la cajera le dijo: " te esperaba Carlos Arredondo este es tu boleto, al mirar el boleto Arredondo se da cuenta que son los mismos números que parpadeaban todavía en sus manos. En un instante una voz serena, suave y profunda le dijo: "Carlos recuerdas que me pediste te ayudara en tu oración, pues ya tu propuesta esta consumada".

Arredondo estaba maravillado y a la misma vez sorprendido por todo aquello que le estaba pasando, sin lugar a dudas Dios había oído su súplica. Carlos cogió el boleto de la Lotería y la muchacha de la caja se marchó por una puerta que conducía al almacén del puesto de gasolina. Pasaron 20 minutos y la muchacha no regresaba, Carlos alcanzó a ver a un hombre que trabajaba en el lugar preguntándole por la muchacha. El hombre mira fijamente a Carlos y le dijo que ahí no trabajaba ninguna muchacha con la descripción que él decía. Una vez más Arredondo estaba atónito de lo que estaba pasando.

Sin mediar palabra abandonó el lugar hacia su aposento pensando durante todo el camino. Los números de la mano concordaban con los del boleto, ya en su aposento comenzó a sentirse más relajado. Esa noche Carlos Arredondo soñó todo lo que al día siguiente pasaría con el boleto de la Lotería, waooooo dijo aquel hombre humilde que fue bendecido por Dios para llevar alegría en la noche de Navidad a toda aquella gente del susodicho puente. Amigos, Carlos Arredondo fue el ganador del " MILLON DE DOLARES" en el sorteo de la Lotería del " El Paso, Texas haciendo su sueño realidad de poder ayudar a toda aquella gente humilde.

Arredondo hizo una gran fiesta en el puente donde viejos, mujeres, niños, niñas y todo los que aparecieron al lugar pudieron obtener un gran regalo de Navidad. Se corrió la voz y mucha gente de diferentes partes hacían filas en el puente para recolectar su regalo. Mientras Carlos estaba de un lado para otro como un loco entregando regalos pudo observar una niña que estaba en la fila. Al darse cuenta aquella pequeña pertenecía a los Tarahumara (nativos del estado de Chihuahua) a los que le llamaban "pies veloces".

La niña estaba tapada con una capucha para resguardarse del frío intenso y al llegar a donde Carlos él asombró fue grande. Al destaparse la cabeza aquella niña era la misma que le pidió limosna en el puente anteriormente a Carlos cuando comenzó todo. Se miraron fijamente ambos y la chica puso en sus labios la más bella sonrisa jamás vista por un ser humano. Así transcurrió la Navidad del 2005, para Carlos Arredondo, un hombre que encontró su paz en aquel puente lleno de gente humilde.


EDWIN KAKO VAZQUEZ HISTORIADOR

ESCRITOR E HISTORIADOR

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